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Declaration of Courtship originalmente no tiene un epílogo. Sin embargo, cuando el ebook independiente fue publicado, el epílogo para Texture of Intimacy se introduce accidentalmente en la parte posterior. Para compensar el error, Nalini  decidido escribir un epílogo bono gratis como un regalo de vacaciones. Está ambientada durante Tangle of Need.

Personajes Editar

HistoriaEditar

−Grace.

Sus dedos se curvaron ante esa voz profunda y familiar. Cooper y ella se habían emparejado hacía varios meses, y ella todavía no podía creérselo la mitad del tiempo. Girándose en el asiento del pasajero para poder mirarlo, admiró a su compañero por un segundo: grande, fuerte, hermoso y maravilloso. 

−¿Sí?

Pon un poco de música, nena –le dijo él, extendiendo la mano para pasarle el pulgar por su labio inferior antes de volver su atención a la carretera. 

Con su loba rozándose contra la parte interior de su piel por el contacto, ella buscó su grupo favorito en la lista de reproducción. El sonido sexy y ronco de un saxo llenó el SUV un segundo después.

Estoy emocionada por visitar la guarida principal –dijo ella, recorriendo su perfil con la mirada, el paisaje que había captado su atención un momento antes había dejado de tener interés.

Sí, yo también – con una mano descansando confiadamente en el volante, él sonrió−. Estoy malditamente feliz por Hawke.

Sí, no puedo esperar para celebrarlo con él. –Su alfa,  un hombre que había puesto su vida en peligro en innumerables ocasiones con el fin de proteger a su manada, merecía felicidad−. También tengo curiosidad por ver a Sienna. −Grace se había encontrado con la compañera de su alfa antes, pero eso había sido hacía más de dos años. La delgada muchacha que había conocido se había convertido en una mujer lo suficientemente fuerte como para aceptar a un lobo alfa.

Grace apenas podía hacerse a la idea de una mujer capaz de manejar a un macho con el domino abrumador de Hawke, y mucho menos a alguien tan joven… pero por otra parte, Grace había terminado con un teniente que debería haberla hecho correr en la dirección opuesta. En su lugar, la había engatusado y acariciado hasta que no sólo confiaba en él con los dientes en su cuello, porque Cooper amaba morder, sino también con su corazón.

Sus labios se curvaron, su mente llena con el recuerdo de la forma en que él le había mordisqueado el cuello para despertarla esta mañana, su gran cuerpo caliente y musculoso a su espalda mientras pasaba la mano por la parte delantera de su cuerpo. Cooper podría ser exigente, pero a Grace le gustaba eso de él, le gustaba que él nunca escondiese su propia personalidad por ella.

Oye –fue un gruñido áspero−. ¿En qué estás pensando? –Sus fosas nasales se dilataron.

Presionando los muslos juntos, ella intentó luchar contra el delator rubor en su piel. 

–Nada.

−Mentira.

Ella cedió a la tentación y deslizó una mano bajo la manga de su camiseta blanca para pasar los dedos sobre su bíceps mientras aspiraba el aroma a tierra salvaje y ámbar oscuro. Dios, le encantaba el olor de su compañero. 

–Quiero morderte.

Ni en un millón de años podría haberse imaginado diciéndole eso a un hombre hace un año, menos a un dominante que podía comérsela viva en un momento. Pero este era Cooper. Su Cooper. Quien le permitía hacer con su cuerpo lo que quisiera, y que estaba totalmente encantado cuando ella hacía sus propias exigencias.

Ahora, sin embargo, él entrecerró los ojos. 

–Mala, loba mala –gruñó−. Atormentar a tu pareja cuando no puede salirse de la autopista y arrastrarte sobre su regazo.

Grace rió, el sonido sensual e íntimo. 

–Saldremos dentro de 45 km.

Un rápido vistazo de los ojos casi negros rodeados de amarillo cuando su lobo salió a la superficie. 

−¿Estás intentando seducirme para uno rapidito antes de llegar a la guarida?

Con los dedos del pie curvados y las mejillas ardiendo, Grace dijo: 

−Um… sí.

Cooper se quejó, antes de cogerle la mano y llevarla a su boca… para morder bruscamente la almohadilla carnosa debajo del pulgar.

El castigo sensual fue directamente al pulso entre sus muslos. 

−Ouch.

Lamiendo perezosamente sobre la zona, Cooper dijo:

−¿No eras tímida?

Consciente de que él adoraba cuando ella era abierta con sus deseos, ella dijo: 

Sigo siendo tímida. Pero no contigo. –Él le había enseñado que no había nada que no hiciera por ella, su loba era consciente de su dominio, lo que incitaba un sentimiento de seguridad dentro de ella, porque Cooper nunca utilizaría la fuerza contra ella, siempre la utilizaría para proteger y cuidar.

−Bien. –Su compañero besó el mismo lugar que había mordido.

Ahora –él colocó deliberadamente la mano en el muslo de Grace y las suyas en el volante−, siéntate ahí e intenta parecer una col o alguna otra cosa igual de apetecible, para que mi erección no me mate en los próximos 45 km.

Ella bajó los ojos, su estómago apretado. Y el gruñido de Cooper llenó el coche.

45 km y unos veinte minutos más conduciendo por carreteras secundarias después, Cooper encontró un lugar privado en una arboleda aislada. Un segundo después, Grace estaba a horcajadas sobre el regazo de su voraz compañero con su vestido alrededor de sus caderas y sus dientes en la garganta. Temblando, ella decidió que podía morderlo a él más tarde.

_______________________________

A pesar de su desvío no planificado, llegaron a la guarida de Sierra Nevada con tiempo suficiente para esconderse con los otros tenientes, entre los árboles, no muy lejos de la guarida. Hawke no sabía que la mayoría de las personas de alto rango habían decidido desobedecer su orden de permanecer en sus territorios.

Como si nos fuéramos a perder su ceremonia de emparejamiento –dijo Alexei con un movimiento de cabeza.

El teniente, de cabello rubio y pómulos afilados, era asombrosamente guapo. Grace habría estado intimidada por él, incluso si no hubiera sido un poderoso dominante. Pero ahora, él la miró y sonrió.

Sofocada, ella apartó la mirada, su loba incómoda por encontrarse con su mirada. Cooper le apretó los hombros, donde la tenía agarrada contra él. No es que ella no amara a sus compañeros de manada dominantes, pero en ese momento, en ese claro del bosque había nueve tenientes. Era un poco abrumador.

Deja de coquetear con Grace –murmuró Cooper después de acariciar la parte superior de su cabeza con la barbilla, sus palabras claramente dirigidas a Alexei−. ¿No tienes tu propio harén?

Que te jodan, Coop –dijo Alexei tranquilamente, y se movió para colocarse en la línea de visión de Grace−. Preséntame a tu hermosa compañera, así puedo pedirle que me guarde un baile.

Una mano se curvó sobre la parte posterior del cuello de la Grace, Cooper pasó el pulgar sobre su pulso. 

Grace, este es Alexei, el novio de Rusia –él se rió y apenas evitó el golpe que Alexei envió a su nariz−. Oye, no juegues con mi cara. Grace podría enfadarse y entonces no tendrás ningún baile.

Los labios de Grace se movieron ante el intercambio; obviamente, su compañero y el más joven de los tenientes SnowDancer eran lo suficientemente buenos amigos como para ser groseros el uno con el otro. No sólo eso, Alexei tenía la reputación de ser reservado, un rasgo que en ese momento no se veía por ningún lado. 

Hola –dijo con una sonrisa y un rápido contacto visual.

¿Qué te parece un baile, Grace? –Preguntó Alexei suavemente−. Coop te ha estado guardando para él solo todo el tiempo.

Grace levantó la mirada para encontrarse con la de Cooper, y vio el ánimo tranquilo en ellos.

–dijo ella−. Te guardaré un baile.

−¡Coop!

Cooper la soltó para intercambiar un abrazo y algunas palmadas en la espalda con Riaz, el teniente de pelo negro que acababa de llegar. Alexei se quedó a su lado. 

–Sabes que no soy el único que va a querer bailar contigo –se inclinó para murmurarle.

Grace asintió. Cooper se lo había mencionado, pensando que ella debía saber que esperar. Él era un teniente y estos eran sus amigos. Hubiera sido raro si no estuvieran cariñosamente curiosos sobre su compañera. 

Estoy preparada –dijo−. Aunque es posible que desees tener cuidado con tus pies.

Su loba enseñó los dientes en una amplia sonrisa en su interior cuando Alexei se echó a reír. Podía manejar a estos dominantes, pensó, incluso en masa.

Grace –Cooper le tendió la mano−. Ven a saludar a Riaz.

Deslizando la mano en la de su compañero, sonrió al mejor amigo de Cooper mientras se situaba entre ellos, los otros tenientes distraídos entre ellos.

Me alegro de verte, Riaz.

En respuesta, el teniendo frotó los nudillos por su mejilla en una caricia entre compañeros de manada.

No mucho tiempo después de eso, escucharon la palabra silencio mientras Judd llevaba a Hawke a la emboscada. 

¿Debo irme? –Le preguntó a Cooper, no quería inmiscuirse en el reencuentro entre el alfa y sus tenientes−. Los compañeros de los otros tenientes no están aquí.

Cooper negó con la cabeza. 

Ya que todos están establecidos cerca de esta área, están ayudando a cubrir las cosas para que podamos tener esta reunión. Tú, en cambio, no has visto a Hawke desde nuestra ceremonia de emparejamiento –un toque en la nariz−. Él esperará que estés aquí conmigo.

Entonces, el alfa interrumpió en el claro y todo estalló en pura alegría salvaje. Encantada y emocionada, la loba de Grace se tensó contra su piel, con ganas de verlo y olerlo todo. Cuando se encontró con su cara ahuecada entre las manos su alfa un cuarto de hora más tarde, se arriesgó a encontrarse con la mirada azul pálido de Hawke por un tembloroso segundo.

Ella era una loba. Era una SnowDancer. Loba y mujer, las dos partes amaban al alfa SnowDancer, como lo hacían el resto de los compañeros de manada en ese claro. Eso no quería decir que él no fuera una fuerza primaria de la naturaleza, una que entendía a su pueblo, a ambos, dominantes y sumisos. Él la abrazó con una dulzura que iba en descuerdo con su poderosa presencia, con una sonrisa en su voz mientras hablaba.

Cooper te está tratando bien, ¿no? Le daré una paliza si no es así.

Rompiendo en una carcajada nerviosa cuando Cooper gruñó detrás de ella, abrazó impulsivamente a su alfa, rebosante de alegría porque él había encontrado a su compañera. Sus brazos la rodearon de inmediato. No era como ser abrazada por Cooper; Cooper era suyo, la hacía sentirse segura, protegida y feliz al mismo tiempo.

Hawke ocupaba una esfera diferente, la confianza de su loba en él era absoluta, pero también sabía que había ciertas líneas que no podía cruzar con este hombre de ojos azules y pelo plateado y dorado. Las reglas de la jerarquía eran críticas para la salud de una manada de lobos cambiantes.  Pero entre compañeros no había ninguna jerarquía, no había ninguna línea que ella no pudiera cruzar con Cooper, ningún área donde no pudiera pisar.

Mi hermano ya se ofreció a ello –dijo ella cuando se echó hacia atrás.

Eso hizo sonreír a Hawke y la besó en los labios antes de dejarla con Cooper, el cual mordió su oreja en una demostración de posesividad que la hizo querer acariciarlo. 

Mejor vamos a buscar a tu maldito hermano y al resto de tu familia, antes de que decidan enviar una partida de caza.

Ellos te quieren. –la madre de Grace sobre todo, ella adoraba a Cooper.

Diez minutos más tarde, Milena apretó a Grace en un cálido abrazo maternal, luego hizo lo mismo con Cooper antes de hacerlo agacharse para darle un beso en las mejillas. 

Haces que mi Grace sea feliz. Eres un buen chico.

Cooper, que era como un millón de veces más alto que su madre, se limitó a sonreír y decir:

Sí señora. –Luego, le dio la mano a su padre, intercambió un abrazado “de hombres” con su sonriente hermano, e incluso levantó a su hermana en el aire.

Pia chilló, luego se rió, devolviéndole el abrazo. Inicialmente, sus hermanos podrían haber estado preocupados por la fortaleza de Cooper, en comparación la de Grace, pero ahora no. 

La forma en que ese hombre te cuida –había dicho Pia durante una visita relámpago hacía tres semanas−. Se mordería su propio brazo antes de hacerte daño. Infiernos, Grace, creo que se quedaría quieto y dejaría que lo apuñalaras en el corazón si eso es lo que quisieras hacer.

−Hacer eso sería como apuñalarme a mí misma en el corazón –había respondido Grace, los ojos ardiendo y la garganta espesa.

Sin Cooper, su corazón no latiría.

Hoy, ellos estuvieron con su familia alrededor de una mesa llena de bocadillos preparada por su madre, antes de separarse para prepararse para la ceremonia de Hawke y Sienna. Esa hermosa ceremonia, hizo que la lealtad y la pasión aumentaran en Grace.

−Oye –Cooper capturó una lágrima que había rodado por su mejilla−. ¿Por qué lloras?

Es maravilloso –dijo ella con voz ahogada −. Y eso me hace pensar en nuestra ceremonia. –La suya había sido más pequeña y se había celebrado bajo el sol del mediodía en lugar de por la noche, pero había estado bañada con el mismo sentimiento de amor, de manada.

Sí. –Ella reconoció el brillo de sus ojos−. Aunque mi parte favorita fue esa noche, en el asiento trasero de mi camioneta.

La piel de Grace se calentó y no tenía nada que ver con la vergüenza. 

No puedo creer que hayas mencionado eso en público –susurró en voz baja, su mente bombardeada con exactos recuerdos eróticos de lo que le había dicho su malvado compañero esa larga y perezosa noche.

¿Por qué no? –Cooper le tomó la mejilla, sonriendo, él la besó largo y lento y adictivamente pecaminoso−. Creo que deberíamos repetir la experiencia esta noche.

Grace frotó la nariz contra la suya, los puños apretados en su cabello. Ella sabía como jugar con su bromista y peligroso lobo. 

Está bien.

El círculo amarillo regresó alrededor de su iris, su mirada resplandeció en las sombras donde se encontraban, su cuerpo duro. 

Nos vamos ahora mismo.

Riendo, Grace negó con la cabeza y besó en la boca a su ceñudo compañero, la cicatriz en su mejilla izquierda acentuada. 

No, no lo haremos. Esta noche se trata de la manada.

Cooper le pidió un beso más antes de volverse hacia el Círculo de la manada. 

Sí, lo es.

El resto de la noche trascurrió en una celebración alegre. Ella bailó, brindó con Champan y se rió con sus compañeros de manada. El equipo de técnicos la invitó a tomar una copa privada alrededor de las diez y media, y ella dejó a Cooper hablando con uno de los tenientes mientras se iba con sus amigos, pero volvió a encontrarse con él más tarde.

Mi baile, creo –dijo su compañero, tirando de ella contra él mientras los sonidos sensuales de una balada romántica llenaban el aire.

Con su mejilla apretada contra su pecho y su corazón latiendo al ritmo del de él, Grace cerró los ojos. Mi Cooper, pensó… mientras él frotaba la mejilla contra su sien y murmuraba: 

Mi bonita y sexy Grace. Estoy tan contento de que seas mía.


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